Dioses Mayas

Principales Dioses Mayas

La mitología maya tiene un larga tradición de veneración de las deidades, siendo para ellos la religión el canal de comunicación entre los hombres y el cosmos. Estos seres sobrenaturales se representaban de todas las maneras en que la imaginación lo permitía y no había límites para su adoración.

Hunab Ku

Es el dios más importante de la cultura maya, padre de todos los dioses, es el único vivo y verdadero, y de él nacen todas las cosas. Hunab Ku, o kolop u wich k’in, como se conocía en esta civilización, es una figura incorpórea, por lo que no puede representarse en la cultura.

En su figura convergen las dualidades, los elementos opuestos con los que dio origen al universo. Este dios es el todo y la nada al mismo tiempo.

Los mayas consideraban a Hunab Ku el centro de la galaxia, el corazón, la mente y el ser creador. Lo invocaban a través del sol y el centro del universo, donde ubicaban su presencia.

Chaac

Chaac es otras de las principales figuras en el panteón maya; está asociado al agua, los relámpagos y la lluvia, por lo que se invoca para obtener buenas cosechas.

En la cultura maya era representado como un hombre viejo, con rasgos de reptil y una trompa (o nariz) larga inclinada hacia arriba.

Itzamná

También conocido como Zamná, es el dios de la sabiduría, creador de la ciencia y el conocimiento, además es denominado el dios del Sol, señor del cielo, del día y de la noche.

Itzamná es otro de los dioses centrales del panteón maya, su importancia es crucial pues habla del trabajo, el sacrificio y el camino del hombre verdadero.

Se considera como espíritu universal de vida que anima al caos para que haya creación. Es representado mayormente como un anciano, pero también bajo la forma de diferentes animales dependiendo del plano donde se encontraba.

Así, podía ser un ave, cuando se encuentra en su forma celestial o figurarse en un cocodrilo, cuando estaba en la tierra. Siempre llevaba las manos en forma de recipiente y aros en las orejas.

Pawahtún

Cuatro en uno, los mayas representaban a este dios como un solo hombre o bien como cuatro que sostenían cada uno una de las esquinas del universo. Por eso se denomina el cargador del cosmos.

Su figura, con los brazos en alto, sosteniendo la bóveda de la tierra, se contradice con su imagen de anciano desdentado con caparazón de tortuga. Es el patrono de los escritores y pintores, y preside los cinco días nefastos del calendario solar.

En la cultura maya el caparazón de la tortuga es un símbolo habitual y celebre, pues es el lugar donde el Sol y la Luna se refugiaron ante la destrucción del mundo.

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